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Reflexiones sobre el emprendimiento cooperativo, la gestión participativa y el trabajo en equipo

Cualquier servicio se puede emprender como cooperativa

25
JUL

2016

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Si tienes entre 25 y 44 años tienes muchas posibilidades de ser una de las miles de personas que emprende una actividad empresarial en nuestro país. Ahora, por si lo dudabas, en España no estamos para muchas fiestas en esto de emprender (como en otras cosas, todo sea dicho). Pero no lo digo yo, lo dice el último Informe Mundial GEM (Global Entrepreneurship Monitor), que se ocupa de rastrear los índices de emprendimiento mundial y evalúa las características, motivaciones y aspiraciones de los empresarios y las actitudes que las diferentes sociedades de cada país tienen hacia esta actitud emprendedora.


Pues bien, el GEM destaca que la mayoría de los emprendedores en el mundo crea sus negocios impulsados por las oportunidades del mercado y que en todas las economías las tasas más elevadas de participación en nuevos negocios se dan entre personas de entre 25 y 44 años, lo que no resulta extraño, ya que antes de los 25 no tienes un euro y a partir de los 45 la mayoría está pensando en cómo mantenerse para llegar a la jubilación sin sobresaltos (exagero, pero poco).


El informe también pone en solfa que la actividad emprendedora en España se sitúa en el 5,7%, (por debajo de la media de Europa que está en el 7,8%), lo que da que pensar en si es una cuestión cultural, motivacional, educativa o si también influyen los muchos papeleos y trámites burocráticos, la falta de información o la información contradictoria existentes, amén de lo difícil que lo ponen los bancos en general y algunos en particular a la hora de facilitar financiación.

 

A trabajar como te gusta en lo que te gusta se llama Cooperativa de trabajo

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Escoger la fórmula jurídica no da igual

 

Y cuando, por fin, alguien se decide a emprender, llega la gran pregunta: ¿qué forma jurídica escoger? La mayoría no lo tiene claro porque tiene la información que tiene, que, la verdad, es la que es. Hay prejuicios, falsas creencias, conceptos confusos… Algunos ni se lo plantean, deciden ser autónomos porque su padre o su madre lo ha sido toda su vida y ya sabe lo que hay (lo bueno y lo malo), aunque sólo 3 de cada 10 autónomos dicen sentirse cómodos en su situación, según las conclusiones de un estudio realizado por ADECCO e Infoempleo y publicado hace tan sólo unos días; otros crean una sociedad de capital (casi siempre SL) porque es lo que les aconsejan; "es lo más fácil", he escuchado decir algunas veces. La cuestión es: ¿Es lo que más se ajusta a las necesidades o a la tipología de quien va a emprender?


Entonces, muchas personas optan por asesorarse al respecto de las ventajas e inconvenientes de unas y otras fórmulas jurídicas según su caso concreto y en función de si se emprende en solitario o en compañía de otras personas, bien acudiendo a una asesoría, bien a la Agencia de Desarrollo Local de su municipio, bien en alguna instancia de la administración o en una organización empresarial (FEVECTA dispone en todas sus sedes de un servicio gratuito de atención a emprendedores para asesorar a grupos de dos o más personas acerca de los requisitos y ventajas de poner en marcha una idea de negocio como cooperativa de trabajo). Lo de escoger la fórmula jurídica no es baladí, no da igual. Es algo similar a hacerse un traje: ¿de confección (aunque te tire la sisa) o a medida?


Cualquier idea de negocio


Porque, si ya has decidido que emprender no tiene por qué ser una aventura en solitario y compartes con otra u otras personas intereses, valores y proyectos profesionales, debes saber que puedes poner en marcha cualquier idea de negocio, cualquiera, como cooperativa de trabajo. Sólo hacen falta dos o más personas dispuestas a aportar su trabajo y un capital social mínimo de 3.000 euros en total (en efectivo o en especie) y estar dispuestos a trabajar compartiendo con otros la responsabilidad de la toma de decisiones.


Y ahora es cuando alguien dice: - Ah, pero, ¿las cooperativas no se dedican sólo a la agricultura? Pues no, hay cooperativas en todos los sectores de actividad: Bares, industrias, estudios de diseño, colegios, servicios de atención domiciliaria y a la dependencia, academias de idiomas, asesorías, bufetes de abogados, clínicas veterinarias, empresas de transportes, ópticas, talleres mecánicos, ¿sigo?


Aquellas actividades intensivas en mano de obra o donde la puesta en común del talento de las personas constituye su recurso más valioso (y no grandes inversiones en capital) son especialmente propicias a ser constituidas como cooperativa de trabajo. Por ejemplo, tres jóvenes licenciados en historia que deciden poner en común sus conocimientos para trabajar en aquello que les apasiona y, para ello, deciden unirse para ofrecer un servicio de itinerarios históricoartísticos por la ciudad de Valencia con un claro carácter innovador (CaminArt Camins de Cultura i d´Art Coop. V).


En definitiva, servicios a las personas o a las empresas muy conectados con los llamados nuevos yacimientos de empleo (NYE), siguiendo el término utilizado por el Libro Blanco de Delors para describir aquellas actividades laborales que satisfacen las necesidades actuales de la sociedad (servicios de la vida cotidiana, servicios de mejora de la calidad de vida de las personas, los servicios culturales, de ocio y tiempo libre y los servicios medioambientales).


Así es que en la actualidad cualquier actividad económica se puede emprender como cooperativa de trabajo. La ley de Cooperativas de la Comunidad Valenciana dice textualmente: “cualquier actividad económico-social podrá ser objeto de la cooperativa” y, también, “Las cooperativas pueden constituirse acogiéndose a esta ley para dedicarse a cualquier actividad lícita […]”. Y, ya más adelante, aborda las clases de cooperativas en función del criterio de clase de actividad y de estructura socio-económica (trabajo o consumo).


Pues bien, cuando se refiere a las cooperativas de trabajo asociado, la ley las define como aquéllas que “asocian a personas físicas que, mediante la aportación de su trabajo a tiempo parcial o completo, realizan cualquier actividad económica o profesional de producción de bienes o servicios destinados a terceras personas. Por lo tanto, no existe ninguna limitación o cortapisa a la hora de poner en marcha cualquier actividad que derive de la forma jurídica de la empresa. Puedes ver algunos ejemplos en forma de vídeo.


Así es que, si de verdad buscas trabajar como te gusta y en lo que te gusta, no descartes la opción de la cooperativa de trabajo, infórmate sobre sus requisitos, características, beneficios fiscales y ventajas. No pierdes nada y, en cambio, tienes la oportunidad de conocer una forma de empresa que se define por una gran flexibilidad organizativa, su gestión democrática y por el hecho de que a la hora de tomar las decisiones cuentan las personas.

Autoría:  Ana Real
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