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Reflexiones sobre el emprendimiento cooperativo, la gestión participativa y el trabajo en equipo

El empleo del futuro será cooperativo, mercenario o esclavo

24
OCT

2016

futuro

Un ejemplo de la perversión del sistema: las cooperativas de facturación

 

Actualmente hay una corriente ultraliberal a nivel mundial, que pasa por la desregulación absoluta de las relaciones laborales. En los países desarrollados esto ha llevado consigo una pérdida de derechos de la clase trabajadora.


Cada vez más se va asentando lo que se conoce como la “Gig Economy”, lo que podría traducirse por “economía de los pequeños encargos” o “economía de los bolos” y se define como esa situación laboral en la que las personas seremos contratadas puntualmente para hacer trabajos esporádicos en los que aportaremos todo lo necesario para la actividad empresarial mientras se necesite y, posteriormente, se prescinde del trabajador, pasando de una relación laboral a una relación supuestamente “contractual mercantil”.

 

En España, están proliferando cada vez más los falsos autónomos y lo que viene conociéndose como ‘las cooperativas paraguas o de facturación’. Éstas son un fenómeno que, aunque existe desde hace casi una década, ha experimentado un gran crecimiento los últimos años a consecuencia de la crisis económica, debido especialmente a la tendencia al alza del autoempleo y el emprendimiento.
Este nuevo paradigma se va imponiendo poco a poco y en este modelo el trabajador aporta sus conocimientos, habilidades e instrumentos de trabajo, pero los que realmente se enriquecen son los intermediarios o empresarios finales. En ocasiones nos “venden” este modelo laboral cada vez más desregularizado como una oportunidad de trabajar con plena libertad de horarios y posibilidad de conciliar vida laboral, familiar y personal.


Es posible que en alguna ocasión, estos nuevos modelos que generan cada vez más empleo autónomo (Frelance, Knowmadas) puedan experimentar algunos de ellos una mayor libertad y recompensa por su trabajo. Sin embargo, no nos engañemos, en la mayoría de los casos se está generando una nueva clase de trabajadores más precarizada.

 

NUEVAS CLASES DE TRABAJADORES/AS SE VAN IMPONIENDO

Pienso que hoy en día y en un futuro próximo se va a poder clasificar a la clase trabajadora en estos grupos:

 

  • Los mercenarios: aquellos trabajadores que, por sus habilidades y competencias, podrán tener un mayor poder negociador y, hasta cierto punto, unas condiciones de vida laboral de mayor calidad, pero a expensas de vender su “espada al mejor postor” y, también, de que haya “guerras” suficientes para vender sus servicios.
  • Los siervos: aquéllos que no tendrán apenas ningún poder negociador y que vivirán en los umbrales de subsistencia trabajando en empleos precarios y teniendo que aceptar las condiciones de trabajo que el empresariado ofrezca.
  • Los nuevos esclavos: aquellos trabajadores/as que vivirán por debajo del nivel de subsistencia, que dependerán de la caridad de sistema, sin apenas derechos y que serán tratados como una mercancía. La mayoría de veces estarán en la economía sumergida y/o trabajando en aquellas actividades económicas con peores condiciones laborales.
  • Los cooperativistas: trabajadores/as que unirán su fuerza de trabajo y harán de la cooperación su fuerza motriz, que les permitirá tener un trabajo en condiciones dignas y competir en igualdad de oportunidades con el empresariado capitalista.

 

En fin, quizás exagero un poco, pero no creo que en esencia me equivoque mucho. Los primeros pasos ya se están dando y el cooperativismo tiene una amenaza que se conoce como las cooperativas de facturación, un invento del sistema capitalista para aprovecharse de la fórmula cooperativa, pervertirla y generar una nueva forma de explotación de la clase trabajadora.

 

 

LA GRAN FARSA DE LAS COOPERATIVAS de FACTURACIÓN: ¿Facturar sin ser autónomo es posible?


Este tipo de pseudocooperativas asocia mayoritariamente a los trabajadores/as “Freelance” o trabajadores autónomo, que trabajan por cuenta propia, o al trabajador independiente, cuya actividad consiste en realizar trabajos esporádicos propios de su ocupación, oficio o profesión, de forma autónoma para terceros que requieren sus servicios para tareas determinadas. Éstos, generalmente, le abonan su retribución, no en función del tiempo empleado, sino del resultado obtenido, sin que las dos partes contraigan obligación de continuar la relación laboral más allá del encargo realizado.


Estas cooperativas ofrecen sus servicios en el ámbito nacional publicitándose como cooperativas “paraguas” o “cooperativas de facturación”. Normalmente, las personas que se asocian a este tipo de cooperativas son trabajadores/as del sector servicios como (fotógrafos, periodistas, artistas, músicos, profesores, etc.). Son, mayoritariamente, profesionales que realizan su trabajo de modo individual y venden su producto final (el servicio realizado) a una organización o sujetos, teniendo que soportar los costes sociales.


Por qué han nacido y proliferado este tipo de cooperativas
El ser freelance/autónomo supone unos costes y una burocracia que no resulta atractiva cuando las cantidades a facturar/ingresar no son elevadas. En muchos casos, la opción natural viene siendo la de trabajar en “negro”.


Pero trabajar de forma sumergida origina diversos problemas. Los más importantes son:


a) Situarse fuera de la ley; lo que puede acarrear consecuencias punitivas.
b) Quedar fuera de la demanda de aquellos clientes que exigen factura formal.


Para dar respuesta a estas situaciones han surgido dichas pseudocooperativas de facturación, a las que los empresarios animan a inscribirse a los profesionales mencionados para que puedan facturarles a través de ellas.


Son muchas las cooperativas que se están formando a raíz de esta idea y, básicamente, se dedican a ofrecer a sus socios la posibilidad de facturar los trabajos realizados por ellos con el CIF de la cooperativa, que es la que asume el papeleo burocrático, el pago de los impuestos y da de alta en la Seguridad Social al socio por el tiempo trabajado, con lo que se cumple formalmente con los requisitos legales. A cambio, demandan al “socio trabajador”, además de los requisitos estatutarios para ser socio (aportación de capital social y cuota de ingreso), un porcentaje de lo facturado para gastos de gestión, así como los gastos sociales e impuestos generados y, en algunos casos, una cuota periódica.


http://blogs.fevecta.coop/reflexiones_cooperativismo/empresas-facturacion-vs-cooperativas/

Mi opinión al respecto de estas pseudocooperativas


Las empresas cooperativas surgen como fórmula frente a la crisis del modelo convencional y tradicional de empresa y con ánimo de democratizar la empresa y poner a la persona como centro del hecho económico. Han demostrado ser fórmulas de creación de empleo de calidad y han servido para recuperar empresas o para dar una oportunidad de empleo a personas con difícil acceso al mercado laboral.


Por el contrario, estas nuevas pseudocooperativas están sirviendo para pervertir un modelo empresarial basado en unos principios y valores de los que este tipo de empresa carece totalmente. Son un fraude en sentido amplio:

  • En primer lugar, lesionan derechos de los trabajadores/as, distorsionan la actividad económica, provocan competencia desleal entre las empresas, perjudican a los contribuyentes y atacan a la generalidad, equidad y justicia de la Seguridad Social.
  • En segundo lugar, precarizan el trabajo hasta límites insospechados hasta hace unos años.
  • En tercer lugar, empresas y empresarios “espabilados” están aprovechando este tipo de cooperativas para no contratar a trabajadores/as por cuenta ajena, ni tan siquiera subcontratar a empresas que prestan este tipo de servicios y que pueden tener un cierto poder negociador. Así pues, contratan con trabajadores/as que, como no les pueden facturar en negro, les dicen “tú apúntate a una cooperativa de esas que anuncian en la radio y ya me facturas sin problemas”. Con eso se evitan el pago de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social.


No es la primera vez que se aprovecha la fórmula jurídica cooperativa para precarizar el empleo. En demasiadas ocasiones se han generado cooperativas simuladas para contratar con ellas servicios y realizar de este modo una simulación de cesión de mano de obra más barata, en perjuicio de los derechos laborales que les correspondería a los trabajadores si fueran empleados de la empresa principal, que es quien de verdad dirige la CTA cautiva.


En estas cooperativas existen claramente dos tipos de socios: los socios de la estructura, que son los que “montan” el entramado cooperativo y se quedan con el beneficio generado, y los socios que necesitan facturar para poder hacer el trabajo, que son los socios “pringaos”.


¿Por qué la administración no está haciendo NADA?


En mi opinión, la realidad siempre va por delante de las leyes y en este caso creo que la administración está haciendo la “vista gorda” a este fenómeno. En el fondo piensa: “mejor que estén de alta de aquella manera y paguen algo de impuestos, a que estén en la economía sumergida, y además nos aligera las cifras del paro”.


Sería deseable que las administraciones competentes en esta materia estuviesen encima de este tipo de pseudocooperativas y velase por la integridad cooperativa de las mismas y, en caso de sospecha, enviasen a la inspección laboral. También sería deseable que los sindicatos denunciasen esta situación y no mirasen para otro lado.


Y, por último, el movimiento cooperativo tendría que ser menos tibio y hacer un mayor seguimiento y denuncia de esta mala práctica cooperativa.

Autoría:  Pepe Albors
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Acerca del autor de esta entrada

Hola! Soy Pepe Albors y quiero ayudarte a entender mejor la empresa cooperativa. Creo en la democracia económica, y la cooperativa es el mejor modelo de empresa para llevarla a cabo. No es fácil gestionar y trabajar en cooperativa, la igualdad, la participación democrática, la cooperación, no son fáciles de gestionar. Cuento con una experiencia de 30 años en el mundo cooperativo y os puedo ayudar a que el proceso de conducir un proyecto cooperativo sea más llevadero.

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