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Reflexiones sobre el emprendimiento cooperativo, la gestión participativa y el trabajo en equipo

Todos los socios somos iguales,
pero algunos socios somos más iguales que otros

6
FEB

2017

Para el título de este post me he inspirado en la novela de George Orwell, “Rebelión en la granja”, interesante libro cuya lectura aconsejo.


En este artículo voy a realizar una reflexión de cómo se entiende el concepto de igualdad en las cooperativas y cómo en ocasiones este concepto aplicado de una forma ramplona puede llevar a generar conflictos y un clima laboral y social que puede traer como consecuencia la pérdida de competitividad, así como no alcanzar los objetivos y fines establecidos.

 

En otro post titulado “De principios cooperativos y muertes cooperativas”, hablaba de los principios que configuran las cooperativas, y os comentaba que estos principios están sustentados en los valores cooperativos que los llevan a la práctica.

VALORES COOPERATIVOS

 

  • Ayuda mutua
  • Responsabilidad
  • Democracia
  • Igualdad
  • Equidad
  • Solidaridad

Todos ellos son importantes, pero me preocupa la interpretación que hacen algunas personas sobre el concepto de igualdad, que en términos cooperativos significa que todas las personas socias de la cooperativa tienen las mismas obligaciones y derechos, y que no pueden ser discriminados por ningún tipo de circunstancia.


Como comentaba, el problema es que este valor cooperativo se interpreta en ocasiones como una igualdad total, tanto en el ámbito social como empresarial de la cooperativa, cayendo en un igualitarismo ramplón, lo que suele distorsionar el buen funcionamiento empresarial cooperativo.


Además, la igualdad real nunca se da en la empresa cooperativa; es una aspiración que en el largo plazo se puede llegar a conseguir, pero en el día a día se van a dar situaciones que los socios de la cooperativa, en muchas ocasiones, van a percibir como agravios comparativos.
Recuerdo una frase de José Luis Sampedro que decía algo así como que “La utopía es como la estrella polar que siguen los marineros, que sabiendo que nunca la van a alcanzar, los va guiando por el camino adecuado”.


Pues así veo yo el concepto de igualdad en la cooperativa; una aspiración que nos va guiando en el buen camino de construir un proyecto socio-empresarial que nos permita maximizar la calidad de vida social y laboral, es decir, la felicidad en el trabajo.


Para conseguir en ese largo plazo una igualad real, hace falta un elemento esencial: la confianza.


Un ejemplo; la constitución española en su art. 14 dice que “todos los españoles somos iguales ante la ley, sin que pueda haber discriminación por…” Muchos pensamos que sí, que está muy bien, pero que en la práctica, en nuestra realidad del día a día como ciudadanos, esta igualdad es una quimera, y sigue existiendo una discriminación permanente: si eres hombre o mujer, si eres madrileño o valenciano, político o fontanero, cooperativista o trabajador por cuenta ajena, rico o pobre... Lo importante es que en un estado de derecho debe existir la confianza en que los poderes públicos velarán por garantizar esa igualdad ante la ley.


El problema que tienen nuestras democracias es que se ha perdido la confianza de que esto sea así, y a partir de ahí se ha instalado en la sociedad la sensación de que quien cumple su deber como ciudadano es tonto, especialmente en los temas que atañen a la fiscalidad. Esto es el principio del fin, y la llegada de los populismos es una demostración de la deriva que han tomado las democracias occidentales. La consigna es “qué hay de lo mío” y primero yo; después nadie y luego los demás.


Por eso, es muy importante la confianza dentro de un proyecto cooperativo. Los socios han de tener claro que es posible que unas veces serán unos los que tiren del carro y asuman más responsabilidades, pero que en otras ocasiones serán otros los socios que cojan el protagonismo y empujen del proyecto. En este sentido, los esfuerzos y recompensas de cada uno de los socios será diferente en el día a día, pero a la larga se tiene la confianza de que esta suma de esfuerzos y recompensas se igualará. En el caso de que no exista esa confianza, lo más probable será que nadie dé el máximo de su potencial y que espere que sean los otros los que hagan el esfuerzo y así aprovecharse de los demás.


Otro valor tan importante como la igualdad es la equidad, ambos conceptos estrechamente relacionados y que a veces confundimos. La equidad introduce el concepto de justicia en la igualdad, ya que la igualdad, cuando se aplica de manera absoluta, no tiene en cuenta las diferencias que existen entre las personas. Se dice que es más justo tratar de forma desigual a las personas que son desiguales, que a todos por igual.

equidad

SUELDOS IGUALITARIOS FRENTE A DIFERENCIA SALARIAL


El caso más evidente que hace aflorar conflictos en la cooperativa por los conceptos de la igualdad /equidad es el referente a las políticas retributivas y distributivas de la riqueza generada en las cooperativas. En la cooperativa es el trabajo realizado el que genera la riqueza. El dilema está servido y surge la pregunta de cómo se debe repartir esa riqueza generada. Desde un punto de vista de igualdad y de equidad se nos pueden plantear cuatro supuestos:


1- En proporción directa al esfuerzo que realiza cada miembro de la cooperativa, dando más a quien más contribuye y menos al que lo hace en menor medida.
2- En función de la productividad y eficiencia, premiando más a quienes resultan más eficientes en la aplicación de ese esfuerzo.
3- A cada uno según sus necesidades, independientemente del aporte realizado.
4- A todos por igual.


La definición de una política retributiva de equidad/igualdad debería basarse en una combinación equilibrada de estos criterios, ya que si uno predomina sobre los otros de una forma excesiva, se podría generar una situación de desigualdad que iría creciendo a lo largo del tiempo. En el caso de que predomine un criterio más igualitario-solidario, podría favorecer un clima de desidia, ya que si no hay incentivos se puede perder la motivación, y es conveniente premiar los esfuerzos realizados.


¿Cuál sería la combinación adecuada de estos cuatro criterios para una política de igualdad/equidad?


No tengo una respuesta única. Dependerá de la cultura empresarial de la cooperativa, y eso es algo que debe definir cada una de ellas en función de los objetivos-fines políticos, sociales, empresariales, etc. que se hayan fijado democráticamente al constituir la cooperativa.


Normalmente, yo aconsejo que se introduzcan diferencias salariales en los puestos de trabajo, y que éstos no se desvíen mucho de lo que el mercado está regulando para el resto de las empresas con las que competimos; por eso, aconsejo que se hagan valoraciones de puestos de trabajo (VPT).
En segundo lugar, aconsejo que fijen el intervalo retributivo (abanico salarial) y que éste sea lo más solidario posible.

 

Recuerdo que Mondragón Corporación Cooperativa tenía dos principios para establecer la política de recompensas:


a) Solidaridad interna: abanicos salariales no excesivos (ellos tenían un intervalo de 1 a 7). En Valencia tenemos casos de cooperativas muy competitivas cuyo abanico es de 1 a 3 o de 1 a 4,5; es decir, el que más cobra no cobra más de 3 veces del que menos cobra.
b) Competitividad externa: retribuciones que no estén alejadas del mercado, especialmente para personas que ocupan puestos de dirección y que son susceptibles de ser tentadas por empresas de capital que les van a pagar más dinero. En el caso de Mondragón establecían que el abanico salarial podía ser superado hasta alcanzar un 70% de la retribución de un cargo de alta dirección de una empresa competidora.

 

Como he dicho, no existe a priori ningún modelo ideal y, en última instancia, el mejor sistema de política retributiva del trabajo en una cooperativa es el que la asamblea decide tras un profundo análisis de las posibilidades y las consecuencias previsibles, y que aplica con coherencia.

 

Lo importante es lograr mantener el equilibrio entre motivación a través de la recompensa y mantener niveles solidarios internos.

 

En FEVECTA os podemos ayudar a través de la información, asesoramiento y formación en estos temas. Si estáis planteándoos esta reflexión, venid a la federación y os ayudaremos.

¿Qué política retributiva aplicáis en vuestra cooperativa?

  •  Todos somos iguales, todos cobramos igual
  •  En función del mercado aplicamos el convenio colectivo del sector
  •  Aplicamos el convenio con correcciones
  •  Tenemos diseñada una política retributiva propia y hacemos una VPT

Autoría:  Pepe Albors
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Acerca del autor de esta entrada

Hola! Soy Pepe Albors y quiero ayudarte a entender mejor la empresa cooperativa. Creo en la democracia económica, y la cooperativa es el mejor modelo de empresa para llevarla a cabo. No es fácil gestionar y trabajar en cooperativa, la igualdad, la participación democrática, la cooperación, no son fáciles de gestionar. Cuento con una experiencia de 30 años en el mundo cooperativo y os puedo ayudar a que el proceso de conducir un proyecto cooperativo sea más llevadero.

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