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Reflexiones sobre el emprendimiento cooperativo, la gestión participativa y el trabajo en equipo

¿Tu cooperativa tiene ‘amo’?

22
MAY

2017

aportar valor, cliente ideal, pmv

Y uno de los mayores errores que podemos cometer al tomar y ejecutar decisiones en la empresa cooperativa

Recuerdo en una ocasión que fui a una cooperativa y pregunté por la gerencia a un socio operario que estaba en la puerta, y me contestó que el ‘AMO’ ese día no estaba. Me sorprendió mucho la contestación y pensé que me había equivocado. Indagué un poco más, preguntándole que si esa empresa era una cooperativa y me contesto que sí. Le dije si podía hablar con alguno de los socios y me contestó que él era uno de ellos. Me quedé un poco perplejo y le dije que como me había contestado que el ‘amo’ no estaba, había dado por supuesto que me había equivocado de empresa. Me dijo que no, que era una cooperativa pero que el que mandaba, hacía y deshacía era la persona que ostentaba los cargos de presidente, gerente, encargado, etc., y que los socios habían asumido una relación de dependencia total respecto de esta persona, que era quien tomaba y ejecutaba la mayoría de las decisiones. Ante mi perplejidad también me comentó que el grado de implicación de los socios era mínimo y que era una posición asumida y aceptada, que lo preferían así.

 

Esta historia tiene una segunda parte, que tiene que ver con las razones que me dio el presidente ‘amo’ de la cooperativa en una reunión posterior para justificar el funcionamiento poco democrático y participativo de esa cooperativa, pero será tema para otro post.

 

Esta anécdota me da pie a hablar de un tema que en las cooperativas no acaba de estar bien resuelto, y no sólo en las cooperativas, ya que que la sociedad en general tiene una visión del mismo que contiene una carga de prejuicios elevada. De hecho, en muchas ocasiones, cuando saben que me dedico al tema de las cooperativas, la pregunta recurrente es:


Pero, ¿en la cooperativa quién manda, quién toma las decisiones, quién tiene el Poder y la Autoridad? ¿eso no es un lío?

 

En este post voy a tratar de dar mi visión de cómo se conjugan estos elementos en las cooperativas y cómo se han de entender estos términos en el contexto del funcionamiento de una democracia económica, que es lo que son las cooperativas.


La cooperativa es una Sociedad, es decir, un conjunto de personas que han decidido unirse de forma voluntaria para llevar adelante un proyecto empresarial. En este sentido, la diferencia fundamental con el resto de formas jurídicas es que las personas socias son al mismo tiempo las personas trabajadoras, y que participan en igualdad y equidad en el proyecto empresarial cooperativo. Esta doble estructura que tienen las cooperativas hace que el proceso de toma de decisiones y la ejecución de las mismas sea diferente al resto del mundo empresarial.

En las cooperativas estamos permanentemente tomando y ejecutando decisiones, y cada proceso de decisión y de ejecución suele recaer en ámbitos y personas distintos de la empresa cooperativa.


La diferencia fundamental que tienen las cooperativas con el resto de formas empresariales es que, por una parte, el proceso de toma de decisiones en la cooperativa es democrático y participativo, y el proceso de ejecución de las decisiones tomadas no se puede hacer sólo en base a la Autoridad y al Poder, aunque éstos estén totalmente legitimados y sean democráticos, sino que hay que utilizar más la capacidad de influencia y liderazgo para hacer que las cosas que hemos decidido hacer se hagan de forma realmente satisfactoria y sin generar conflicto.


He introducido aquí tres conceptos fundamentales en el proceso de dirección de una empresa:

AUTORIDAD

PODER

INFLUENCIA

En la empresa tradicional todo el mundo tiene claro quién es el jefe/a y quién manda, que no es otro que el que se juega el dinero. Si trabajas en una empresa de capital y no estás de acuerdo con sus directrices, lo primero que te dicen es: “Ya sabes, si no estás de acuerdo, ahí tienes la puerta”. Nadie lo discute y todo el mundo tiene claro cómo se actúa en la empresas de capital.


¿Cómo hacemos en las empresas cooperativas?


Lo primero que he de decir es que, en mi opinión, en la mayoría de cooperativas los conceptos de Autoridad, Poder e Influencia no suelen estar bien conjugados. Para ello, vamos a tratar de dar una definición de estos conceptos en términos organizacionales, que nos ayuden a conjugarlos adecuadamente en aras a conseguir un verdadero trabajo en equipo. La Autoridad, Poder e Influencia son las fuentes de energía que nos ayudan a ejecutar las decisiones que hemos tomado:

texto alternativo

AUTORIDAD

 

Está relacionada con el concepto de legitimidad y es el derecho a tomar una decisión; poder decir SÍ o NO. Este derecho es formal e inherente al puesto de la persona, independientemente de sus conocimientos o educación, o inherente al órgano que tiene reconocida esa legitimidad. Por eso, en la cooperativa decimos que la Autoridad máxima la tiene la Asamblea soberana, mientras que el Consejo Rector tiene la autoridad y el poder que delega la asamblea en este órgano.

PODER

Es la segunda fuente de energía gerencial para implantar decisiones y se resume como la capacidad de premiar o castigar, es decir, tener control sobre el comportamiento de otros, como el jefe sobre sus subordinados o los padres sobre sus hijos. En la empresa cooperativa ese poder recae en el Consejo Rector/Presidencia y en la dirección de la cooperativa.

INFLUENCIA

Es la capacidad de una persona para provocar que otras personas actúen sin tener que invocar a la autoridad o al poder. Muy importante: la influencia no implica coerción o fuerza. Por lo general, la influencia nace de la información, conocimiento, liderazgo y carisma, que convence a la persona que deseamos dirigir para que actúe de la forma deseada para conseguir los objetivos planificados.

Para mí, la capacidad de seducir, influir, liderar en las cooperativas, es lo más complejo y difícil de alcanzar. Os dejo un vídeo que incorpora dos fragmentos de la película “Julio Cesar”, dirigida por Joseph L. Mankiewicz e interpretada por Marlon Brando y James Mason, donde podemos ver un ejemplo práctico de la capacidad de influir y seducir.

Como vemos, estos tres términos son fundamentales para la ejecución efectiva de las decisiones, pero en las cooperativas se ha de dar un equilibrio perfecto para que estas tres fuerzas actúen en la misma dirección y sentido con el fin de lograr una mayor eficacia y eficiencia. Para eso hace falta:


Coalescencia (menudo ‘palabro’ nos hemos sacado de la chistera).


La palabra coalescencia es un término derivado de la ciencia de los materiales y se refiere al proceso mediante el cual se forma una aleación. Lo interesante de las aleaciones es que su resistencia es superior a cualquiera de sus componentes por separado. Por ejemplo, la aleación más conocida es el ACERO; una suma de hierro y carbono que da más resistencia, dureza y ductilidad al nuevo material generado.


De tal manera que la coalescencia implica mucho más que simplemente incluir en el equipo a las personas con autoridad, poder e influencia; implica una profunda integración de esos tres elementos y en su justo grado.


En mi experiencia de 30 años en el mundo cooperativo, he observado que en muchas empresas cooperativas sí que asumen y tienen claros los conceptos de autoridad, poder e influencia, pero se carece enormemente de la capacidad de integrarlos para formar verdaderos equipos de trabajo que hagan que suceda lo que debe suceder para alcanzar los objetivos. No se acierta con las dosis justas que les daría el equilibrio necesario para el buen funcionamiento. En el mundo de los materiales, cuando se exceden ciertos porcentajes, las propiedades de la aleación pueden verse mermadas drásticamente.


Ahora alguno se estará preguntando… muy bien, pero ¿cómo determinamos el grado y dosis justas para conseguir ese equilibrio de las tres energías para ejecutar bien las decisiones? Esta pregunta tiene una fácil respuesta: Diálogo, comunicación, respeto, democracia y algo muy importante… ASERTIVIDAD. Y ésta se define como "la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento.”


Os hablo de asertividad porque quería contaros una historia que se conoce como “La paradoja de Abilene”, que se produce cuando no se da un diálogo en el que las personas expresan sus deseos y que hace que finalmente acabemos actuando de forma opuesta a la suma de los deseos individuales. El fenómeno ocurre cuando un grupo continúa con actividades desacertadas que ningún miembro de tal grupo quiere, porque ningún miembro está dispuesto a expresar objeciones en base a que no cree tener la autoridad, el poder o la capacidad de influencia suficientes.


PARADOJA DE ABILENE

Una calurosa tarde en Coleman, una familia compuesta por suegros y un matrimonio está jugando al dominó cómodamente a la sombra de un pórtico. Cuando el suegro propone hacer un viaje a Abilene, ciudad situada a 80 km., la mujer dice: «Suena como una gran idea», pese a tener reservas porque el viaje sería caluroso y largo, pensando que sus preferencias no comulgan con las del resto del grupo. Su marido dice: «A mí me parece bien. Sólo espero que tu mamá tenga ganas de ir.» La suegra después dice: «¡Por supuesto que quiero ir. Hace mucho que no voy a Abilene!».


El viaje es caluroso, polvoriento y largo. Cuando llegan a una cafetería, la comida es mala y vuelven agotados después de cuatro horas. Uno de ellos, con mala intención, dice: «¿Fue un gran viaje, no?». La suegra responde que, de hecho, hubiera preferido quedarse en casa, pero decidió seguirlos sólo porque los otros tres estaban muy entusiasmados. El marido dice: «No me sorprende. Sólo fui para satisfacer al resto de ustedes». La mujer dice: «Sólo fui para que estuviesen felices. Tendría que estar loca para desear salir con el calor que hace». El suegro después refiere que lo había sugerido únicamente porque le pareció que los demás podrían estar aburridos.

 

El grupo se queda perplejo por haber decidido hacer en común un viaje que ninguno de ellos quería hacer. Cada cual hubiera preferido estar sentado cómodamente, pero no lo admitieron entonces, cuando todavía tenían tiempo para disfrutar de la tarde.

 

Para finalizar, me gustaría preguntarte:


¿En tu cooperativa hay ‘amo’?
¿En tu cooperativa se ha dado la paradoja de Abilene?

Autoría:  Pepe Albors
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Acerca del autor de esta entrada

Hola! Soy Pepe Albors y quiero ayudarte a entender mejor la empresa cooperativa. Creo en la democracia económica, y la cooperativa es el mejor modelo de empresa para llevarla a cabo. No es fácil gestionar y trabajar en cooperativa, la igualdad, la participación democrática, la cooperación, no son fáciles de gestionar. Cuento con una experiencia de 30 años en el mundo cooperativo y os puedo ayudar a que el proceso de conducir un proyecto cooperativo sea más llevadero.

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